Desarrollo Inmobiliario

La premisa o punto de partida para el diseño siempre gira en torno de la pregunta:  estaría a gusto habitando ese espacio?  Esa idea funciona como disparador y a la vez tamiz por donde pasa, o no pasa, la propuesta del proyectista. Es un ida y vuelta permanente hasta terminar de definir el proyecto en sus mínimos detalles. Es el principio que guía la toma de decisiones.
Me pasa lo mismo cuando encaro la refacción de un departamento antiguo, cuando pongo en valor un edificio de oficinas o cuando pienso un proyecto desde el terreno vacío.  


Ver la obra concluida y ajustada a lo imaginado me llena de placer. Cuando el usuario final, en cualquiera de sus roles, sea propietario o inquilino, que busca su vivienda u oficina para habitar con su familia o equipo de trabajo, llega y descubre que finalmente encontró lo que estaba buscando, me da una gran satisfacción.